Islandia: todo lo que necesitás saber antes de visitarla
Guía completa para el viajero hispanohablante
Islandia es única. Y es, sin dudas, uno de los lugares más hermosos y asombrosos del planeta, donde el hielo y el fuego conviven en un tenso equilibrio. Auroras boreales resplandeciendo sobre un glaciar, una cascada cristalina que cae al vacío desde lo alto de una meseta volcánica, una playa perlada con pedazos de icebergs que parecen diamantes. Islandia es todo eso. Y mucho más.
Con una superficie de 103.492 km² y apenas 389.000 habitantes —la mayoría concentrados en y alrededor de Reikiavik, su capital—, Islandia es uno de los países menos densamente poblados del mundo. Se trata de una isla volcánica donde solo el uno por ciento de la tierra es apta para el cultivo; el resto es volcanes, glaciares, ríos, cráteres. Los glaciares cubren más de 10.500 km² del territorio. El pico más alto es el Hvannadalshnúkur, con 2110 metros de altura.
La historia del país es tan singular como su geografía. El Althing, el parlamento islandés, es considerado uno de los más antiguos del mundo: fue fundado en el año 930 en el valle de Thingvellir, el mismo lugar donde hoy los turistas pueden caminar sobre la grieta visible entre las placas tectónicas de América del Norte y Eurasia. Islandia es una república desde 1944, no forma parte de la Unión Europea pero sí integra el Espacio Económico Europeo y la OTAN.
Su idioma —el islandés, lengua nórdica occidental de raíces vikingas— ha cambiado tan poco en mil años que sus hablantes pueden leer las sagas medievales en versión original casi sin dificultad.
El turismo se convirtió en uno de los pilares de la economía islandesa en las últimas décadas, junto a la pesca y la exportación de aluminio. Islandia recibe alrededor de 2,3 millones de turistas internacionales al año, una cifra extraordinaria para una nación de menos de 400.000 personas. Ese crecimiento tiene una explicación: la promesa de experiencias que no existen en ningún otro lugar del planeta. Auroras boreales, cuevas de hielo, géiseres, playas de arena negra, fiordos. Todo eso, en una isla que se puede recorrer de punta a punta en auto.
En esta guía diseñada por Descubre Islandia vas a encontrar todo lo que necesitás para organizar tu viaje: dónde queda, cómo llegar, cuándo ir para ver las auroras boreales, qué requisitos de entrada hay que cumplir, y cuáles son las rutas, las experiencias y las excursiones que ofrecemos y no podés perderte.
¿Dónde queda Islandia?
Islandia es una isla volcánica en el norte del océano Atlántico, ubicada justo por debajo del Círculo Polar Ártico. Sus vecinos más cercanos son Groenlandia al noroeste, Noruega al este y el Reino Unido al sur. Reikiavik es la ciudad capital más al norte del mundo entre las que superan los 100.000 habitantes.
Geográficamente, el país se divide en siete regiones.
- Región de la Capital: alberga la ciudad de Reikiavik y sus alrededores. Es el centro cultural, político y económico del país.
- Península Sur: famosa por sus paisajes de lava, el Aeropuerto Internacional de Keflavík y la terma Blue Lagoon.
- Islandia del Sur: ruta que abarca el "Círculo Dorado" (Geysir, Thingvellir y Gullfoss), la espectacular cascada Skógafoss, playas de arena negra y grandes glaciares.
- Islandia del Este: caracterizada por largos y profundos fiordos, pintorescos pueblos pesqueros y el gran bosque de Hallormsstaður.
- Islandia del Norte: centro de gran actividad volcánica y de observación de ballenas (como en Húsavík). Alberga el célebre "Círculo de Diamante" y la ciudad de Akureyri.
- Fiordos del Oeste: una de las áreas más remotas, antiguas y escarpadas de la isla. Destaca por sus acantilados con aves y la impresionante cascada Dynjandi.
- Islandia del Oeste: Esta amplia área consiste en fiordos, valles, cráteres, glaciares y volcanes, con magníficas cascadas, manantiales calientes y cuevas para explorar.
El clima es oceánico —templado por la Corriente del Golfo—, con inviernos suaves y veranos frescos. La temperatura promedio en Reikiavik oscila entre los 0,4°C en enero y los 12,5°C en julio. Pero más allá de los promedios, lo que define el clima islandés es su imprevisibilidad: puede llover, nevar y brillar el sol en la misma tarde.
¿Cómo llegar?
Hay dos formas de llegar a Islandia: en avión o en ferry. La gran mayoría de los viajeros —y la totalidad de los que vienen desde América Latina— llega por vía aérea al Aeropuerto Internacional de Keflavík (KEF), conocido oficialmente como Terminal Aérea Internacional Leifur Eiríksson, ubicado a unos 50 kilómetros al suroeste de Reikiavik.
Desde América Latina no hay vuelos directos. El camino habitual es hacer escala en Europa —Londres, Madrid, Amsterdam, París, Copenhague— y tomar desde allí un vuelo a Keflavík. También puede hacerse escala en Estados Unidos o Canadá.
La otra opción —más aventurera y menos frecuentada— es el ferry. Smyril Line opera travesías desde Hirtshals (Dinamarca), con una parada en Tórshavn (Islas Feroe) hasta el puerto de Seyðisfjörður, en los fiordos del este de Islandia. Es una alternativa ideal para quienes viajan con vehículo propio desde Europa.
Una vez en Islandia, las modalidades de desplazamiento son variadas: alquiler de auto (la opción más popular, con total libertad de movimiento), campervan (que combina transporte y alojamiento), tours organizados desde Reikiavik o el transporte público, más limitado y costoso que en otras partes de Europa. En invierno, se recomienda un vehículo 4x4 para enfrentar las condiciones de nieve y hielo en las rutas secundarias.
¿Cuándo es el mejor momento para viajar y ver auroras boreales?
Si el objetivo principal es observar auroras boreales, lo ideal es viajar de septiembre a abril. Entre esos meses, la oscuridad extrema del invierno islandés ofrece las condiciones para que el cielo se ilumine con uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza. Las auroras son partículas solares que, al interactuar con la atmósfera en el campo magnético de la Tierra, liberan energía y tiñen el cielo de verde, violeta, blanco o rojo. Ocurren a altitudes de entre 100 y 250 kilómetros sobre la superficie.
Aunque nunca hay garantías. Ese es el punto central que hay que aceptar antes de viajar. La aurora puede aparecer espectacular en una noche de octubre o estar completamente ausente en tres semanas de enero. Las probabilidades aumentan cuanto más oscuro y despejado esté el cielo, y cuanto más lejos se esté de las luces de la capital.
El Servicio Meteorológico Islandés (vedur.is) publica previsiones de actividad auroral en una escala del 0 al 9: con un 3 y el cielo despejado, ya hay chances reales de ver las luces del norte. Con un 5 o más, el espectáculo puede ser memorable. Una herramienta fundamental para los cazadores de auroras.
La temporada de diciembre, enero y febrero ofrece las noches más largas —hasta 20 horas de oscuridad—, lo que maximiza las posibilidades de avistamiento. Septiembre y octubre son meses intermedios, con precios más bajos que en invierno pleno y buen balance entre oscuridad y condiciones climáticas.
Si en cambio el viaje apunta al senderismo, a visitar los glaciares y disfrutar de paisajes verdes, el verano (junio, julio y agosto) son los meses ideales. El sol no llega a ponerse del todo —el fenómeno del "sol de medianoche"—, las temperaturas son más amables y todas las rutas de montaña están abiertas.
Descubre Islandia ofrece un tour exclusivo de cuatro horas para vivir la magia de las auroras boreales. Parte desde Reikiavik hacia los mejores spots de las afueras de la ciudad para poder disfrutar con plenitud de este fenómeno natural único en el cielo islandés.
Es una experiencia para un grupo muy reducido, que incluye transporte cómodo, un guía experto que habla en español y sesiones y asesoramiento de fotografía profesional.
¿Qué se necesita llevar? Ropa de abrigo para exteriores, chaqueta y pantalón impermeables, gorro, guantes, calzado resistente, snacks y agua.
¿Qué requisitos tiene la entrada a Islandia?
Islandia forma parte del Espacio Schengen pero no integra la Unión Europea. Es miembro del Espacio Económico Europeo desde 1994 y de la OTAN desde 1949.
Para los ciudadanos de la UE y el Espacio Económico Europeo, el ingreso es libre con documento nacional de identidad o pasaporte. Para los viajeros latinoamericanos, la situación varía según la nacionalidad: los titulares de pasaportes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y varios otros países de la región pueden ingresar sin visa para estadías turísticas de hasta 90 días en un período de 180 días, en el marco del acuerdo Schengen. Es fundamental verificar el estado actualizado de los acuerdos para la nacionalidad específica antes de viajar.
Documentación recomendada para el ingreso:
- Pasaporte válido con al menos 3 meses de vigencia desde la fecha de salida prevista del Espacio Schengen
- Comprobante de alojamiento o itinerario de viaje
- Billete de regreso o de continuación del viaje
- Seguro de viaje con cobertura médica (muy recomendado dada la naturaleza del país)
- Fondos económicos suficientes para la estancia
No hay vacunas obligatorias para ingresar a Islandia. El agua del grifo es potable y de excelente calidad en todo el territorio.
La moneda oficial es la corona islandesa (ISK); el pago con tarjeta internacional está universalmente extendido, incluso en los rincones más remotos del país.
Las rutas más importantes: qué ver y hacer
El itinerario más completo para conocer Islandia en profundidad recorre la isla en sentido circular, siguiendo la Ring Road (Ruta 1), y puede hacerse en 10 a 14 días.
Quienes disponen de menos tiempo suelen concentrarse en las dos rutas clásicas del sur (El Círculo Dorado y la costa Sur) y en algunos desvíos hacia el Norte.
Descubre Islandia diseñó justamente ese recorrido completo en su itinerario de 11 días y 10 noches, pensado para dar la vuelta entera a la isla con grupos reducidos y guía hispanohablante durante todo el trayecto. Incluye hospedaje en hoteles de categoría 3-4 estrellas, desayuno, Wi-Fi, transporte y traslados al aeropuerto, además de la mayoría de las excursiones que se detallan a continuación.
Reikiavik y los alrededores
La capital merece al menos un día y medio o dos días. El museo Perlan —construido sobre cinco depósitos de agua caliente— ofrece las mejores vistas panorámicas de la ciudad y una exposición inmersiva sobre la naturaleza islandesa que incluye una auténtica cueva de hielo artificial. La iglesia Hallgrímskirkja, la catedral luterana que domina la vista de Reikiavik, es el símbolo arquitectónico de la ciudad. El barrio del puerto, con sus restaurantes de pescado y sus galerías, y las tiendas de diseño y artesanía local en el centro histórico completan la propuesta urbana.
El recorrido de Descubre Islandia arranca justamente con un city tour por Reikiavik, una sesión de relajación en las termas de Sky Lagoon con vista al océano y una cena de bienvenida tradicional islandesa, antes de salir esa misma noche a la primera cacería de auroras boreales.
El Círculo Dorado (Golden Circle)
La ruta más popular de Islandia concentra en unos 300 kilómetros al sur de Reikiavik tres de los grandes clásicos del país. Se puede hacer en un día largo, aunque dos días permiten disfrutarla con más calma.
El Parque Nacional de Thingvellir es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y el sitio fundacional del país: aquí funciona desde el año 930 el Althing, el primer parlamento del mundo, y aquí también se extiende la grieta visible entre las placas tectónicas de América del Norte y Eurasia. Caminar sobre ese límite geológico tiene algo de rito iniciático.
Geysir es la zona geotérmica que le dio nombre al fenómeno: el géiser Strokkur entra en erupción cada cinco a diez minutos y lanza columnas de agua hirviendo de hasta 30 metros de altura. El espectáculo se puede ver desde muy cerca.
La cascada de Gullfoss es, para muchos, la más impresionante de Europa. El río Hvítá cae en dos saltos escalonados hacia un cañón de 32 metros de profundidad, generando una nube permanente de vapor y arcoíris.
El cráter Kerið, una caldera volcánica de paredes rojas y lago interior de aguas verde esmeralda, cierra habitualmente la jornada del Círculo Dorado. Descubre Islandia incluye este recorrido completo en su itinerario, con almuerzo en la granja geotérmica de Fridheimar, famosa por sus invernaderos de tomates.
Snæfellsnes, la Islandia en miniatura
Desde Reikiavik, el itinerario de Descubre Islandia continúa hacia el oeste, a la península de Snæfellsnes, conocida como "la Islandia en miniatura" por concentrar en pocos kilómetros lava negra, playas, glaciares y montañas emblemáticas. La iglesia negra de Búðakirkja, el pueblo de Arnarstapi, los acantilados de Lóndrangar y el icónico monte Kirkjufell —uno de los más fotografiados del país— forman parte de este tramo.
Rumbo al norte: Akureyri y el lago Mývatn
Desde Snæfellsnes, la ruta sigue hacia el norte. En el camino, el museo de Glaumbær conserva un conjunto de casas tradicionales de turba islandesa del siglo XVIII, una ventana directa a la vida cotidiana de la Islandia preindustrial. Akureyri, la segunda ciudad de Islandia con poco más de 20.000 habitantes, es la base perfecta para esta zona y el punto de partida de las excursiones de avistamiento de ballenas.
El lago Mývatn y sus alrededores son una zona de actividad geotérmica intensa: la zona de Námafjall con sus fumarolas y charcos de lodo hirviente, las formaciones rocosas de Dimmuborgir —estructuras de lava que parecen ruinas de otro mundo— y el cráter Hverfjall completan una experiencia que combina geología y aventura. La cascada Goðafoss, según la tradición, fue el lugar donde las estatuas de los dioses nórdicos fueron arrojadas al agua cuando Islandia adoptó el cristianismo en el año 1000.
Descubre Islandia suma a este tramo una parada en Forest Lagoon, un spa termal escondido en un bosque de abedules cerca de Akureyri, y cierra la jornada con los baños termales de Mývatn, con vista al lago.
Hacia el este: Dettifoss y los fiordos
Dettifoss es la cascada más poderosa de Europa: 200 metros de ancho y 44 metros de caída, con un caudal que puede alcanzar los 1.500 metros cúbicos por segundo.
Continuando hacia el este, la Islandia menos visitada se revela en los Fiordos del Este: paisajes salvajes, montañas escarpadas y pequeñas aldeas pesqueras como Egilsstaðir. Descubre Islandia incluye en este tramo una caminata al cañón de Stuðlagil, famoso por sus columnas de basalto, antes de adentrarse en la ruta de los fiordos.
El sudeste: Vestrahorn, cuevas de hielo y Jökulsárlón
El Este ofrece algunas de las joyas naturales más espectaculares del país. Vestrahorn es una montaña dramática junto al mar, con una aldea vikinga reconstruida que sirvió de locación para series como The Witcher. La laguna glaciar de Jökulsárlón es uno de los grandes íconos de Islandia: bloques de hielo de color azul intenso flotan en silencio sobre un lago donde confluyen el glaciar y el océano. La Playa de Diamantes, a pocos metros, es el resultado de esos mismos bloques de hielo cuando llegan a la orilla del mar: sobre la arena negra, los fragmentos de hielo translúcido brillan como joyas.
Descubre Islandia incorpora en esta etapa una excursión guiada a las cuevas de hielo del Vatnajökull (disponible en temporada de octubre a abril), además de la visita al Parque Nacional homónimo, que protege al glaciar más grande de Europa, con más de 7.900 km².
Glaciares y playas del sur, rumbo a Vík
Bajando hacia el sur, Svínafellsjökull es un glaciar imponente y accesible, ideal para caminatas sobre el hielo y escalada en cascadas congeladas. El cañón Fjaðrárgljúfur, famoso por su belleza escénica, y el pintoresco pueblo de Kirkjubæjarklaustur son las paradas previas a Vík, con sus casas de colores al pie de las montañas volcánicas. La playa de arena negra de Reynisfjara, a pocos kilómetros, y sus columnas de basalto son uno de los grandes atractivos de la región, junto con los acantilados de Dyrhólaey.
Costa Sur: cascadas y el cierre del círculo
El último gran tramo del recorrido reúne algunas de las cascadas más hermosas del país: Skógafoss, que cae desde 65 metros de altura; Seljalandsfoss, la que se puede cruzar por detrás; y la escondida Gljúfrabúi, entre rocas y espuma. Descubre Islandia suma a esta etapa un tour en buggies por la playa negra de Vík para quienes buscan una dosis extra de adrenalina, antes de regresar a Reikiavik.
El círculo se cierra con una visita a la Laguna Azul, la terma más famosa del mundo, a 20 minutos del aeropuerto de Keflavík —el broche ideal antes del regreso o la última tarde libre en la capital.
- Conocé el itinerario completo de 11 días y dale la vuelta a toda la isla con Descubre Islandia.
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¿Por qué vale la pena visitar Islandia?
En ningún otro lugar del mundo vas a poder ver glaciares, géiseres, cascadas monumentales, auroras boreales y playas de arena negra en el mismo recorrido. Y hacerlo en auto, con total libertad, en menos de dos semanas. La naturaleza aquí no es un telón de fondo: es el punto central de toda la experiencia.
A eso se suma una infraestructura turística sólida, un país seguro, pago con tarjeta hasta en el último confín de la Ring Road y, para los latinoamericanos de varios países, ingreso sin visa.
Un viaje a Islandia, por sobre todas las cosas, es único e inolvidable.
¿Listo para vivir la experiencia?
En Descubre Islandia somos el resultado de la experiencia de expertos colombo-islandeses que han vivido, explorado y vibrado con la magia de esta isla en primera persona. Conocemos el silencio de sus glaciares, la fuerza de sus volcanes y el lujo de su hospitalidad.
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